domingo 29 de noviembre de 2009

Armas letales

Intento alejarme de Facebook y no lo logro. Es casi como el café. La adicción es tanta y tanta, que lo incluyo en mi orden de sucesos: Correo de la universidad- Facebook- Leer blogs y diarios. No puedo marcharme de los buscadores sin antes vistarlo. En fin y, lamentablemente, tendré que vivir bajo el yugo tajante y amortajador que me apega a su presencia. ¡Vivan Facebook y sus creadores!

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