martes, 22 de diciembre de 2009

El Fuego de la Tentación

Tomó mi mano y me llevó hasta su cuarto; lo hizo sutilmente. Comenzó a desnudarme a la luz de las velas encendidas que, a su vez, lamían nuestros cuerpos con tenues destellos. De entre las vestiduras un animal iba surgiendo entre nosotros dos: nos estábamos haciendo uno. El rugir incesante de esa criatura nos dejaba sumidos en el desespero inquebrantable de la oscuridad pagana que, sin pensarlo, nos prometía la visita de almas corrompidas por la lujuria. En ese vaivén, los espectros malditos de la noche acariciaban nuestra piel, no nos dejaban respirar con facilidad, nuestro aliento se cortaba en la comunicación bucal. Al final, el campanazo de la Cenicienta avisó el fin de nuestro juego carnal, de nuestro juego infernal.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Mayra Santos-Febres: ''Fe en disfraz''

Me conmueve escribir acerca de esta novela. Quizás porque me identifico con la línea en las notas de la autora Mayra: ''Fe en disfraz es muchas cosas, pero, también, es una novela acerca de la memoria, de la herida que es recordar''. Y es que, sin duda alguna, es cierto lo que plantea la trama de la novela de esta espléndida escritora puertorriqueña. Recordar estremece el alma, arremete contra el flujo normal de los quehaceres cotidianos, te hace esclavo de un pasado que, aunque guarde alegrías, te hace reflexionar acerca del por qué de variadas decisiones, de muchos sueños sin cumplirse.

Para todas aquellas personas que están buscando leer algo excitante, pero culto; estremecedor, pero tranquilo, ésta es la novela indicada para estos tiempos navideños. Sin duda alguna es una novela que no dejarán de leer hasta terminarla. Los mantendrá al borde del desespero, a la deriva de lo que sucederá en la acción. Se sumergerán en la congoja sensual de un mar que los ahogará con la magia impactante de Fe Verdejo, la protagonista.

domingo, 20 de diciembre de 2009

La maldición de mi hermana



Disfruten este cuento que redacté hace poco.

viernes, 18 de diciembre de 2009

Pleasantville

Siempre me ha gustado ''Pleasantville'', película dirigida por Gary Ross. En ella se cuentan las aventuras de dos hermanos que, vistados por un técnico de televisores, se embarcan en una aventura extravagante. Llegan a lo que sería una serie televisiva, y entre toda la acción, se percibe un cambio de colores (de blanco y negro a colores). Sucede de esta manera cuando los habitantes de ''Pleasantville'' descubren sus libertades y la capacidad de demostrar sentimientos diferentes a los que estaban supuestos a presentar en la serie.

Hoy, 18 de diciembre de 2009, me sentía en un estado de ánimo igual al de la Villa Placentera. Aquí una muestra de lo que quiero mencionarles cuando hablo de la transición de blanco y negro a color.

jueves, 17 de diciembre de 2009

¿Mayra Montero?

Hoy es uno de esos días en que me doy cuenta que estoy atrás. Lo digo porque no sabía sobre el artículo que había publicado la célebre escritora, o insultante escritora, Mayra Montero. La mencionada hizo alusión a nuestra vagancia y falta de interés por forjar un futuro mejor para nuestra Isla llamándonos plastas. Yo soy un fiel defensor de su capacidad como escritora, defendía con uñas y dientes el legado periodístico que usted plasmaba en las líneas del diario El Nuevo Día. Y no es hasta ahora que me doy cuenta que insultó, en sobremanera, a una mayoría. Haciendo mención generalizada de la juventud puertorriqueña que estudia en los recintos de mi terruño. Respetuosamente, y sabiendo que muchos habrán reaccionado anteriormente, le digo a usted, doña Montero: que en primer lugar, la juventud se respeta, aún sabiendo la realidad sobre la que estamos viviendo. Segundo, no es un asunto de mayoría lo que usted reprodujo en aquel insultante escrito. Tercero, yo sí sé quién soy, yo sí defiendo mi patria, y entre todo, me preocupo por forjar un futuro mejor para mi Isla, para mi país.

Es fácil hablar, hablar y hablar cuando se siente poderosa por guardar un espacio en El Nuevo Día, dicho sea de paso, como cubana. Pláceme decirle que no es un asunto racial ni nada por el estilo, lo digo, pues talento joven hay demás en Puerto Rico para socavar y remover sus reconocidos artículos de análisis cotidiano (no sé cómo referirme a ellos). Quizás es momento de que usted, como radicada puertorriqueña, se ponga las pilas y comience a movilizar sus acciones a favor y no en contra del país que la ha resguardado por muchos años. Entiendo que usted posea un alto grado de madurez, quién sabe si un amor desmedido por mi patria. Sin embargo, y por más puertorriqueña que se sienta, y sin faltarle el respeto, sigue siendo cubana. Con mi adorado país usted no se meta, porque también en el suyo las plastas, tal como llamó a la generación entrante en su artículo, son innumerables, y sin alardes de investigador, doy fe de que existen como usted ni se imagina.

Le agradezco mucho lo que ha hecho por mí, Mayra. Con esas palabras que dijo no hay duda de que me siento más puertorriqueño que nunca, más puertorriqueño que cualquiera. Hoy, usted me dio una razón para sentirme más orgulloso de todos los sistemas educativos que posee el país. Hoy, me siento como un arma de poder en contra de sus escritos tajantes y abrumadores para mi generación. Hoy, le puedo asegurar, señora, que de plasta no tengo ni un pelo, que lo de plasta… lo tiene usted.

Para esta navidad...

No sé por qué, pero para estas navidades no quiero nada más que libros. Tengo ganas de dedicar mis navidades enteramente a leer, a montarme en el viaje literario que define mis congojas y alegrias existenciales.

Todo lo pediré al niñito Jesús, ya que si espero hasta los Reyes todo lo que quiero leer se perdería en el poco tiempo que existe entre esa fecha y el inicio del próximo semestre.

Entonces, y a modo de carta, le pido al niñito:

  • ''El corazón de Voltaire'' , de Luis López Nieves (Desde que leí El Silencio de Galileo no puedo esperar por conocer más de este reconodio autor puertorriqueño).
  • ''Seva'', también de don Luis López Nieves
  • ''Fe en disfraz'', de la carolinense y encargada del Festival de la Palabra, Mayra Santos-Febres
  • Entonces, niñito Jesús, si no es mucho pedir... quiero Historias para morderse los labios, de Yolanda Arroyo Pizarro, otra escritora puertorriqueña.
En fin, y sobre todas las cosas, pido mucho amor y paz estas navidades. Además, mucho tiempo para disfrutarlo en la escritura, la lectura, y algo extremadamente importante y valioso, tiempo para mi familia.

No pido nada más... te lo prometo.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Una batalla campal

Me pareció adentrarme en el paraíso prometido. Llegué y de pronto, como si no hubiese nada más en el lugar: estaba una computadora esperando por recibir mis dedos y ponerse a trabajar en apoyo a la causa de encontrar un buen libro. Comencé a escribir, pero no sabía qué exactamente buscaba. De momento, llegó a mi mente lo que tanto estaba esperando que llegara: Ciudad Seva. ¡Me acordé de Luis López Nieves! ¡Me acordé de El Silencio de Galileo! Sin duda alguna, quería obtenerlo y no lo encontraba. Entonces, me lancé a la tarea de encontrarla, con ímpetu, pero con delicadeza, pues me encontraba en un jardín de flores respetables: una librería. Al finalizar mis andanzas, mis ojos apuntaron hacia él, allí estaba él. Sin embargo, no quise reirle las gracias y lo traté con mesura. Decidí que primero buscaría el libro que quería entregarle a mi amigo secreto estas navidades. Por fin, sentí cómo los envidiosos compañeros, aledaños a El Silencio de Galileo, murmuraban en pos de protesta por escoger esa joya del famoso escritor puertorriqueño. Algunos se movían porque estaba tocando sus costados y se sentían incómodos. Otros, sólo miraban con odio la hazaña que estaba realizando. Y entre tanto, decidí obviar esa batalla del escogido para ponerme a pagar lo que sostenían mis cansadas manos.

Estaba decidido, entre tantas cosas de que, el libro me encantaría, pues alcancé a leer unas líneas. ¿Saben qué? Lo terminé en cuestión de horas. Sin lugar a dudas, una novela emocionante, excitante, excelente y suprema. La recomiendo para todo amante de la lectura. De hoy en adelante, buscaré un poco más sobre este orgullo boricua. ¡Me encanta!